martes, 5 de mayo de 2015

Sexto Congreso de Relaciones Internacionales, “Los Desafíos del Dinamismo Global”




2015 es el año en que se cumple el plazo para que los países que aceptaron el reto de cumplir los Objetivos del Milenio muestren los avances logrados. El contexto anterior brinda la oportunidad perfecta para que Licenciados en Relaciones Internacionales analicen las metas cumplidas y los restos que enfrenta nuestro país. De este modo, los días 28 y 29 de abril del año en curso se llevó a cabo el Sexto Congreso de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey en el Campus Guadalajara con el tema “Los Desafíos del Dinamismo Global”, su objetivo central fue poner bajo la lupa este y otros temas con miras a los próximos 15 años.

En el congreso se propició un espacio para discutir respecto a los avances y retrasos en la agenda que se planteó en el año 2000. De la misma manera, se buscó acercar a los participantes a la agenda mundial contemporánea para que puedan ser agentes de cambio, tanto en el ámbito local como global.

Con la finalidad de propiciar la reflexión en torno al papel que debemos desempeñar los mexicanos de frente a estos cambios, la ponencia del Dr. Alejandro Poiré, Decano de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, titulada "Cómo lograr la transformación de lo público", con base en tres ejemplos de las transformaciones estructurales que estamos presenciando -cambio climático, la situación de cubana y el cambio tecnológico exponencial-  destacó la importancia del diseño de herramientas y estrategias de adaptación, así como el papel crucial que los profesionistas jugar tener en el proceso.

En torno a los cambios en la política cubana, exaltó el caso de su economía.  Sostuvo que, de cara a las tendencias mostradas, un escenario posible es que se observe un crecimiento en algunos segmentos de la industria, propiciando una alta concentración del capital en ellas, y en consecuencia generando una crisis por la caída de precios de algunos productos. En consecuencia, en materia política, podríamos ser testigos de una crisis del régimen cubano producto de la edad de los líderes y su incapacidad para atender las nuevas necesidades que presenta una creciente participación política reflejada en una profunda restricción de las libertades de los ciudadanos cubanos.
Ambas tendencias traerían como consecuencia un movimiento migratorio masivo hacia destinos cercanos a la isla tales como Miami y la Península de Yucatán. En nuestro caso, indicó el Decano, algunas regiones de nuestro país no están preparadas para recibir este flujo de personas.

El Decano continuó preguntando ¿qué vamos hacer? ¿cómo vamos a participar del proceso? ¿nos dirigiremos a actores cubanos y opositores? ¿cómo vamos a apoyar el proceso de liberalización y preparar un entorno económico favorable a los negocios, de mayor participación? ¿qué instrumentos y oportunidades de negocios fortaleceremos? ¿a quienes vamos a convertir en interlocutores: gobierno, iniciativa privada, sociedad, grupos estudiantiles, etc.?

Destacó en su reflexión que la estrategia no sólo debe encaminarse hacia la contención del riesgo, sino hacia la generación activa de oportunidades que eviten el desarrollo de un escenario pesimista.

Con respecto a la tecnología, el doctor abordó el tema del cambio tecnológico exponencial. Enfatizó la robotización que experimenta el proceso productivo y el impacto que esto trae a las relaciones laborales. Expuso la existencia de algunas fases del proceso productivo hechas por robots tales como: armado de autos, desarrollo de los tubos utilizados para la producción petrolera, producción de piezas grandes para industrias, etc.

Aunado a lo anterior, destacó cómo estos procesos se potencializan en industrias muy grandes de alta concentración de capital, donde se evidencia que gracias a los avances de la ingeniería, la ciencia, y la neurología  “[…] estamos enseñando a las máquinas a aprender, cuando anteriormente sólo había que programar, hoy en día estamos construyendo robots que aprenden viendo y replicando”.

En este sentido, las implicaciones de dichos cambios en la producción manufacturera serán gigantescos, afirmó, particularmente en América del Norte. Se calcula que en los próximos 15 años 47% de los empleos existentes desaparezcan trayendo como consecuencia una transformación significativa y probablemente más intensa de lo que hemos visto en los últimos 20 y 30 años.

La reflexión en torno a este tema giró alrededor de las siguientes preguntas: ¿qué vamos a hacer? ¿cuál es la responsabilidad y qué le toca hacer a un mexicano ante este cambio estructural? ¿cómo vamos a participar del mismo? ¿vamos a poner impuestos a las importaciones por uso de robots en los procesos productivos? ¿qué incentivos daremos para no correr empleados? O acaso ¿transferiremos costos a beneficios por utilizar estas tecnologías, dirigiéndolo a recapacitación de empleados? ¿cómo definir políticas de investigación, dedicaremos más inversión al desarrollo en nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información o enviaremos a los estudiantes a Estados Unidos para que se preparen allá? ¿daremos incentivos a empresas para que adquieran las mismas? ¿cuáles son las habilidades que debemos darle a nuestra fuerza laboral para que sean más productivas?

Para finalizar, el Decano destacó cómo estos tres ejemplos demuestran que en cada área del desarrollo humano existen transformaciones que deben ser afrontadas con investigación de frontera, de excelencia, para no ser simplemente testigos de estos cambios sino convertirse en protagonistas de los mismos. Concluyó que los estudiantes del Tecnológico de Monterrey tienen la formación, el apoyo, las oportunidades y la investigación de excelencia para colocarse en la cúspide de la pirámide global de preparación y de oportunidades, para tomar el reto de transformar el mundo bajo una perspectiva de valores y de libertades individuales.




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