lunes, 8 de junio de 2015

Balance del proceso electoral 2015

En la República mexicana 17 entidades tuvieron elecciones el domingo 7 de junio. En estos comicios se eligieron 2,159 puestos de elección popular, entre los que destacan 9 gobernadores estatales, 16 jefes delegacionales, y 500 diputados federales.

Aunque se registraron algunos disturbios en diferentes puntos de los Estados de Guerrero y Oaxaca, esto no representó un impedimento para que la mayoría del país votara con normalidad en esta jornada. El Instituto Nacional Electoral (INE) ha reportado que se registró una participación del casi 48% de los electores, la cifra más alta desde 1997 en unas elecciones intermedias.


En la Escuela de Gobierno y Transformación Pública nos hemos dado a la tarea de entrevistar a nuestros profesores, con la finalidad de realizar un balance general del proceso 
electoral 2015. 
- ¿Cuáles son las principales lecciones del actual proceso electoral?
- Creo que el descontento de la ciudadanía se tradujo en una baja votación para el PRI. Varios hechos favorecieron esta tendencia. Por una parte, tenemos un crecimiento económico deficiente, que va de la mano con la entrada en la segunda parte del sexenio caracterizada por las reformas en pie, pero sin que éstas se hayan traducido en un beneficio económico real. Por otra parte, hemos visto un incremento en la pobreza laboral, producto de un mercado laboral débil, y medidas de gobierno muy blandas al respecto. Otro hecho que no podemos olvidar es que el Gobierno se ha visto involucrado en dos o tres escándalos importantes que dejan sospecha de corrupción, y obviamente también tenemos el caso de los chicos de Ayotzinapa. En este proceso se evidenció que la gente está muy consciente de todo ello, pero también dejó patente que el electorado no sabe qué hacer con este voto de castigo.
Otra lección de este proceso electoral fue el voto hiperfraccionado que para los analistas no es nada sencillo de interpretar. En realidad, fueron pocos los partidos que tuvieron una propuesta alternativa en cuestiones económicas. Un caso emblemático fue el de MORENA, ya que este partido sí traía un programa pero lo sacó hasta el final de la jornada. Tengo dudas de que los electores se hayan informado bien para emitir su voto.
Finalmente, es difícil definir qué factor tuvo más efecto en la incidencia del voto. Sin duda pegó mucho el tema de la economía, pero es difícil saber a quién beneficio realmente.



Dr. Miguel Ángel Valverde



- ¿Cuáles son las principales lecciones del actual proceso electoral?
- En mi opinión, el actual proceso electoral pone a prueba el nuevo marco regulatorio, derivado de la reforma político-electoral de 2014, sin duda se podrá ver el resultado de los cambios institucionales que centralizan muchas de las funciones de organización y fiscalización electoral, en el nuevo Instituto Nacional Electoral (INE). Se puede decir, por lo tanto, que el nuevo modelo supuso y continuará a prueba.
Mostrará también el impacto de disposiciones que incorporaron la figura de candidaturas independientes a nuestra democracia. Aunado a lo anterior, la participación ciudadana evaluará el grado de representatividad de las distintas fuerzas políticas, determinando si alguna de ellas perderá su registro.
En algunas entidades del país, movimientos sociales han recurrido a la toma de oficinas distritales del INE, con la demanda de cancelar las elecciones. Esto plantea un reto para la capacidad operativa de la autoridad electoral, que deberá evitar que estos hechos afecten el desarrollo general de procesos electorales subsecuentes.
Por otra parte, pudimos observar el movimiento para anular el voto, el cual buscó enviar un mensaje de desasosiego a los partidos políticos, en el ejercicio de un derecho ciudadano. Hubieron elecciones muy competidas en varios estados y acusaciones de violaciones a los topes de gastos de campaña, probablemente muchos casos recurrirán a los tribunales.
Con todo, la jornada electoral es una muestra de la madurez de la ciudadanía en nuestro país, y de la capacidad y resiliencia de sus instituciones electorales.







- ¿Qué tienen en común el movimiento anulista, la baja participación electoral, la violencia contra candidatos e instituciones electorales, o el boicot a las elecciones por parte del CNTE en diferentes partes de la República mexicana?

Es posible que se trate de fenómenos independientes, sin embargo otra lectura es que representa otras vías por las cuales millones de mexicanos están diciendo que no ven en las elecciones un mecanismo efectivo para canalizar sus demandas o resolver sus conflictos.

Ciertamente, millones de ciudadanos encontraron actividades más gratificantes para este domingo que ir a votar: algunos se movilizaron de alguna manera para invitar a la ciudadanía a no votar o a anular su voto porque "todos los políticos son iguales"; otros adoptando una posición más radical, incluso al margen de la ley y con actos de violencia, decidieron realizar acciones para boicotear la elección cuestionando la legitimidad del proceso electoral en su conjunto; otros más se sumaron hace tiempo a la ilegalidad y pertenecen a organizaciones criminales que compiten por infiltrarse dentro de los partidos políticos y colocar candidatos a modo (esta última se trata de una competencia descarnada en la cual no hay reglas y parece imponerse el más violento).

En fin, podemos estar o no de acuerdo con el fondo y la forma de estas acciones, o incluso condenarlas como inaceptables, pero es importante reconocer de todas ellas francamente pintan un panorama desolador para nuestra democracia.

De acuerdo con el Latinobarómetro 2013, sólo 37% de la población en México considera que la democracia es mejor sistema político que el autoritarismo, esto nos lleva a reflexionar ¿Por qué habría de votar y someterse a las reglas de este sistema, el otro 63% que no concuerda con esta opinión?

Paralelamente, me parece que este proceso electoral trae consigo una importante lección para la clase política en su conjunto, ya que no sólo puso en duda la capacidad de nuestro sistema político para dirimir conflictos en forma pacífica y legal, sino que además ha evidenciado la enorme incapacidad de la élite política para autoregularse, combatir el abuso de poder, y resolver los problemas que más apremian a los mexicanos.

En este contexto, el entusiasmo generado por algunas candidaturas independientes, como ha sucedido en Nuevo León, es quizá la única noticia alentadora de esta elección. Sobre todo por la presión que puede ejercer sobre la elite política que se ha instalado en el confort de la partidocracia. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que los candidatos independientes electos pasarán a formar parte de esta elite política, por lo que tendrán que diferenciarse positivamente en el ejercicio del poder para evitar abonar al descrédito del sistema democrático.

Por otra parte, la otra gran lección de este proceso es para los ciudadanos. No podemos seguir creyendo que nuestro único deber cívico es salir a votar y cumplir con la ley, tenemos que aprovechar las libertades cívicas existentes para organizarnos de diversas formas y constituir contrapesos efectivos a esa partidocracia que tanto criticamos.

Así pues, las consecuencias de continuar por el actual camino de erosión de la legitimidad democrática de nuestro sistema político pueden ser muy lamentables no sólo para México, sino para la propia clase política y para los ciudadanos que valoramos las libertades cívicas que ofrece este sistema a pesar de sus fallas. Todos perdemos en un escenario de creciente descomposición por lo que nos toca apostar por la renovación moral de la política y el control ciudadano sobre lo público, cada cual desde su trinchera.



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